miércoles, 19 de septiembre de 2007
el escritorio, la abeja y las olas
un escritorio vino a recordarme la fluidez de las palabras sin peso y a ordenarme que escriba sobre él palabras importantes para una abeja que volando acaba de enterarse que la abeja reina, mediante una sustancia química, le lavó el cerebro a él y a todas sus hermanas para que la obedezcan pero de todos modos continuará haciéndolo, sirviéndola y viviendo para ella con la misma alegría e intensidad como el día en que salió de la crisálida, el escritorio vino a recordarme la escritura que es olas que golpean contra la playa, baja o sube pero nunca se detiene, arremete y se estrella, se retrae, vuelve, deja un aguaviva tentáculos para arriba en la arena y apiadándose vuelve a buscarla o no, si ese era su destino, morir como cucaracha transparente de playa, patas para arriba, con chicos hurgando con ramitas y perros demoníacos ladrando a contratiempo del mar, sin nada, pero nada de peso