armado con una vela
y una lapicera
(armadura bajo el pulóver)
me encomendé a san jorge
y entré en mí
para encontrar aquello
que nunca deja de brillar
y regalártelo
pero cayeron unas gotas
allá en mi horizonte,
me refugié en una cueva
para que no se apague la vela
y en la cueva estabas vos,
sentada esperándome
salimos entonces hacia las nubes
derramadas en todo un año
y la vela no se apagó
para P