miércoles, 25 de julio de 2007

tinta

el nerviosismo de la
tinta ignorante de
lo que escribe le
impide descansar en paz
en la hoja, la tinta
debe tener fe en el escritor
pero también saber
negarse y ser
igual de seca que la hoja;
si desea demasiado salir
lo hace antes de tiempo
y se desperdicia, si
no lo desea para nada también
se desperdicia. tiene que salir
cuando la mano brilla y sin
desearlo,
la tinta debe dominar el
deseo para no entorpecer a la
mano, para ser una extensión
de la mano